LA ADAPTABILIDAD, UNA IMPRESCINDIBLE EN LAS ORGANIZACIONES

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Conozco a muy pocas personas que piensen que no son flexibles, nos encanta pensar que lo somos, sin duda es una competencia atractiva. Nos gusta decir que “sabemos fluir”.

Sin embargo, la mayor parte de nuestras frustraciones y dolores proceden precisamente de nuestra falta de adaptabilidad, es decir, de nuestra resistencia al cambio.

Nos oponemos muchas veces de forma inconsciente porque el cambio nos genera inseguridad, somos perezosos, pensamos que vamos a perder privilegios y que nuestra situación empeorará.

También lo hacemos por una lealtad a la situación anterior, a esa parte que con el nuevo método abandonaremos, y lo hacemos porque queremos protegerla ya que gracias a ella hoy estamos aquí.

Nos negamos a dejar atrás y aceptar que la situación ha cambiado, que son otras las necesidades, circunstancias, y es ahí donde empieza nuestros sufrimiento y frustración.

Todos tenemos la capacidad de adaptación, está en nuestros genes, se ha demostrado como especie, lo confirma la “Teoría de la Reina Roja”, y miles de años lo atestiguan (sin contar el paleolítico).

Como individuos, el desarrollo de la misma es muy diferente entre unas personas y otras, depende de factores como el tipo de hábitos que tengamos integrados, la educación que hayamos recibido de nuestro entorno, nuestras creencias.

Por otra parte, está relacionada con el desarrollo de algunas otras competencias individuales, como la resiliencia y perseverancia.

Adaptarnos es mucho más que ser flexibles, es pasar de una posición reactiva a una actitud proactiva, y abrirnos a nuevas ideas, nuevas formas de ver y hacer las cosas, estar dispuestos a aprender para mejorar en todos los ámbitos, escuchar antes de hablar, observar y aprender, y aplicar todas aquellas cosas que, aunque desconocidas, y fuera de nuestra zona de confort, nos hacen ser mejores y evolucionar.

Ser adaptable en tiempos como los que estamos viviendo significa:

  • Reconocer cómo nos sentimos, ser consciente y responsable de ello
  • Aceptar la incertidumbre
  • Mantener la calma ente las dificultades
  • Tener claros nuestros objetivos y aceptar nuevos desafíos
  • Identificar las prioridades y estar dispuesto a realizar cambios
  • Gestionar el estrés y la carga de trabajo
  • Estar dispuesto a improvisar
  • Aceptar que habrá cosas que no saldrán como nosotros queremos y mantener la actitud positiva
  • Estar dispuesto a aprender cosas nuevas, mente abierta
  • Dedicar tiempo para pensar y mirar la situación con una perspectiva más amplia
  • Gestionar lo inesperado con naturalidad, sin frustrarnos

No sólo tendremos mejores resultados en nuestro trabajo, sino que además probablemente nos sintamos más felices.

Se estima que durante la pandemia, es decir durante los últimos 7 meses, se han acelerado los cambios, y no sólo a nivel tecnológico, también en hábitos y comportamientos, que de otra forma habrían durado más de una década.

La velocidad a la que evoluciona todo, es tan grande, que más que nunca la adaptabilidad se convierte en una competencia fundamental y estratégica, especialmente si queremos aprovechar los cambios y oportunidades que están surgiendo con las nuevas formas de relacionarnos, hacer negocios o simplemente desarrollar nuestra actividad y que tenga el valor que el mercado necesita.

Esta situación está suponiendo un estrés que debemos gestionar, y supondrá enormes dificultades, pero también puede suponer grandes oportunidades si somos capaces de adaptarnos y ver donde se encuentran, y es posible que estén más cerca de lo que nosotros creemos.

Ser adaptable supondrá:

  • Que la tecnología es una aliada, y que debemos romper tabúes y aprender para dominar aquellas herramientas que sean útiles, dejando a un lado si nos gusta (resistencia) o no (teniendo en cuenta que muchos de nosotros no somos nativos digitales, pero hemos sido capaces de adaptarnos y aprender).
  • Redefinir el ámbito laboral. Ya no serán los edificios y oficinas en los que desempeñábamos nuestras funciones, y muy probablemente en muchos casos nunca será igual, al menos de la misma forma. Me gusta más el término “relacionar” que “gestionar” cuando me refiero a personas, y debemos construir un marco de relaciones desde la distancia física, sin que disminuya nuestro desempeño, y que mantenga ese vínculo con el equipo y la empresa.
  • Integrar a personas de diferentes culturas y generaciones (la edad de jubilación se está alargando y tendremos personas trabajando con nosotros que pertenezcan a la llamada generación “x”, con otras que pertenezcan a la generación “Z”, es decir 3 generaciones diferentes.
  • Los formatos de trabajo también serán diferentes seguramente, lo horarios serán más flexibles, no hay presencialidad como tal, se trabajará por proyectos, y tareas, valorando fundamentalmente el resultado (calidad y tiempo).
  • Serán proyectos y equipos acotados en el tiempo, con gran interdependencia, con estructuras jerárquicas flexibles, y se aplicarán metodologías como la “agile”.

Cómo se convierte una persona en Adaptable:

  1. Con flexibilidad intelectual, tener la mente abierta, integrar la nueva información que necesitamos y nos llega, hacerlo con la mejor actitud, y saber pasar con rapidez del detalle a lo global.

Debemos saber si somos más de detalles y perfeccionistas, que personas que ven lo global, que tiene la mirada más en el largo plazo.

Habrá que tener fuertes los dos aspectos, necesitaremos ambos, por tanto, necesitaremos entrenar el que tengamos más débil, hasta que lo tengamos integrado.

Es como cuando estamos mirando con detalle donde encajar la pieza de un puzle y de pronto tenemos que levantar la mirada para ver quién nos está llamando a lo lejos.

Necesitamos las dos miradas.

En mi caso debo trabajar con lo global, tiendo a ser más bien perfeccionista y empleo mucho tiempo en cosas que ralentizan los avances. Esto se mejora con planificación, aprender a priorizar las tareas importantes y asignar a todo un tiempo máximo que deberé cumplir en todos los casos.

  1. Cambia de hábitos, haz cosas diferentes. Nuestro cerebro es plástico y flexible, continuamente estamos creando circuitos neuronales nuevos. Todas las personas tenemos esa capacidad, si la desarrollemos o no depende de nuestros hábitos, entorno, etc., pero siempre es posible construir nuevos circuitos si realmente queremos cambiar.
  2. Abrazar al cambio, ser receptivo, con buena actitud y talante, sin juzgar de manera anticipada, y dejando a un lado las resistencias que pudiéramos tener.
  3. Ser creativo y no penalizar los errores, experimentar, tener la actitud de un niño curioso, y desechar etiquetas de esto no me gusta o no se me da bien.
  4. Adaptar el estilo de comunicación a la situación y medios que mejor se adapten a nuestros objetivos, procurando cercanía, practicando escucha, con total transparencia, y con empatía hacia las personas.

Cómo especie hemos demostrado nuestra capacidad de adaptación desde que existimos sobre la tierra, tal y cómo se explica en la hipótesis de La Reina Roja, basada en el personaje del cuento de Louis Carroll, “Alicia en el país de las maravillas”, las especies que no han evolucionado lo suficiente no han sabido adaptarse y han desaparecido.

Debemos empezar por nosotros mismos, y mejorar esta competencia.

Examinemos cuantas veces oponemos resistencia a las cosas que nos suceden, probemos a cambiar de recorrido cuando vayamos a nuestro lugar de trabajo o a casa, sentémonos en sitios diferentes, utilicemos la mano que es menos habitual, probemos cosas distintas.

Observemos cuál es nuestra respuesta instintiva y no dejemos que sea ella la tome el mando, ojo, valoremos el riesgo cuando lo hagamos.

Qué imagen proyectamos en función de si somos o no somos:

Soy adaptableNo soy adaptable
Soy eficienteTe agobias rápido
OptimistaTe resistes
Apoyas a tu equipoTe bloqueas
Proactivo en búsqueda de solucionesEres rencoroso

Para mejorar nuestra capacidad de adaptación debemos tratar de ver las situaciones desde ángulos diferentes, hacernos preguntas diferentes, porque necesitamos ideas nuevas, y lo de siempre no nos sirve.

Revisar nuestro sistema de creencias, qué tipo de pensamientos acuden como resortes y nos condicionan en nuestras respuestas y decisiones.

Cuando detectamos una creencia que nos está limitando, no podemos eliminarla sin más, porque nuestra mente nos llevará continuamente a ella cuando se den situaciones en las que se ponía en acción, debemos sustituirla por otra creencia que nos ayude a actuar de forma diferente.

“No son las especies más fuertes, ni las más inteligentes, las que sobreviven. Son las que se adaptan mejor al cambio” (Charles Darwin)

Quizás no esté en peligro nuestra vida, al menos espero que no, pero si están en riesgo nuestros proyectos, nuestros objetivos y metas, nuestras empresas, nuestros sueños.

Adaptarse no es una opción, es una necesidad, y no sólo de hacerlo, hay que hacerlo rápido.

Parafraseando a mi amigo José Luis Jimeno, “hoy quien trata de adaptarse llega tarde”.

Y tú, ¿Qué estás haciendo para adaptarte?

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